Puedo ser dramático,
exponerme.
Desenfundo el arma y Bang!
Me parto la sien.
Puedo, pero no quiero
Si tu vida vale mi muerte mejor amarte
y que te duela!
viernes, 11 de enero de 2013
lunes, 31 de diciembre de 2012
Si automático
Si eran arrugas, era tiempo
si era tiempo, era sapiencia
si eran palabras, era saliva
(o tinta vertida en el árbol)
Si era tu otoño o tu verano
si era o se hacia, o te hacia en vano
si toda la cara se mecha por capas
si todas las canas son hojas abiertas
Si todos los años dije "extraño..."
si todo podría hubiera pasado
si cuando maldigo miro al espejo
si siento reflejo del desaparecido
Si tiembla mi voz si nombro al abuelo
si pierdo la calma al llanto del perro
si sueño que muero si sueño sin sol
si crespa mi piel si me abraza mi gato
domingo, 23 de diciembre de 2012
martes, 27 de noviembre de 2012
Ir
Ir allá donde no soy
para ser
Nacer antes de ver
quien fui
Ayer será un lindo mes
cuando no estes
Si lloro es por problemas
de niñez.
Estar donde no soy
parece ser
la forma occidental de envejecer.
para ser
Nacer antes de ver
quien fui
Ayer será un lindo mes
cuando no estes
Si lloro es por problemas
de niñez.
Estar donde no soy
parece ser
la forma occidental de envejecer.
lunes, 5 de noviembre de 2012
Palabras de hojalata
Palabras de hojalata hartas de morir
ancladas en oídos con el mute en on
Tu ombligo vomita endorfinas que traga mi paladar,
advertido del río que corre por tus venas y que quiere estallar.
No es mi asunto tu inestabilidad sentimental,
no tienes rostro para el sexo, no hay besos confusos,
no hay manto negro tras las espaldas, no habrán hematomas en mis secretos,
solo hay una lucha en una cama para el que guste de luchar,
sola libertad queda cuando sos mi posesión,
solo han de ganar las balas de mar,
que bajan con la sal de tu victoria germinal.
Húmeda hueles la cal, para tapar todo tu mal,
tu anarquía sentimental que no tiene contención,
no te confundas, el impulso no es la paz,es capricho de ave rapaz que se alimenta por placer,
mas no bifurques palabras sin acción, acción sin palabras es mejor para mi hoy.
Ya tiemblan tus rodillas, te asfixia el algodón,
bañados tus secretos con miel de humanidad,
vapores encontrados en paredes de alquitrán,
que segregan problemas y promueven deserción
Tus sollozos marcan mis paredes con fecha de difunsión,
mi cuerpo ya está en tu cuerpo pero tu cuerpo ya no está en vos.
martes, 2 de octubre de 2012
Lo perdido es fuego
Siento que lo perdido ya es fuego, y como tal, forma parte de mi baúl interior de roble sin pintar, de libros leídos a la mitad, de canciones que terminan sordas y comienzan como hito de mi propio funeral, un auto-soundtrack de puntos débiles, la mazorca arrepentida de callar paredes que solo bloquean el despertar, un florecer personal, la hoja seca que se remoja en un charco para luchar por esa vida que se le va, las palabras que al salir de la boca mueren y vuelven a la vida en oídos ajenos (que las mantienen eternas y vigentes y contemporáneas) la escaramuza de las hadas que se incendian al leerlas, represiones legales que ilegalizan el gozo, de vivir para aprender, de caer y levantarse y no volver a caer en los mismos escenarios, la ideología propia y creer en tu palabra, el bienestar personal para el bienestar del prójimo, quererse para querer, reirse para amar, perdonar para sanar.
martes, 24 de julio de 2012
Una palabra puede salvar vidas.
Cayó la noche que soñé en el alba (despierto) y quedamos solos (mi silencio y yo).
Afuera llovías, tus lágrimas se burlaban del verano, olían a otoño y empañaban las ventanas de mi encierro.
Yacía tirado, deshecho, sumergido en la calidez de las mantas (que alguna vez fueron tuyas); y al cerrar los ojos, otra vez las nubes de humo, la luz tenue, tus ojos magenta transpasando la niebla como luces de advertencia, nuestras pupilas dilatadas por los efectos del "thc", nuestros labios sabiendo a otros labios y ahí, otra vez tus ojos.
Tu rostro parecía comprometerse con ellos, se delineaban automáticamente (ya sea por cansancio o por sombra natural); y el pantano profundo dentro de ese cuadro me chupaba, era la ventana de escape de mi avión a punto de estrellar.
Mi gata permanecía distante pero atenta a todo movimiento.
Analizaba cada acción, el temblor de su mirada aterrizaba sobre nosotros, y desde lo alto, nos juzgaba.
Estaba esperando que me equivocara, lo sé, para tener que darle la razón. Pero acá el tema nunca fue la razón, si fuera por eso nunca la hubiera conocido, ni tampoco a mi gata; lo importante acá es la atracción que genera en mi, el campo magnético, la química sin borde, el salto al vacío, el anarquismo sentimental, lanzarse ciegamente a:
-Brazos que no abrazan (solo consuelan)
-Manos que no ayudan (solo aplauden con lástima)
Como un aviso al corazón de lo está por venir, o peor aún, de lo nunca va a venir.
Mirábamos el mismo techo, trenzados en la misma cama, bajo sábanas sonoras.
Creí en tus palabras (que también eran las mías) cuales penetraron en mis tripas ácidas y esperanzadas por ese colchón de palabras donde dormíamos; se agazaparon, como una biblia sagrada entre el corazón del creyente y su miedo a lo desconocido.
Mi hogar estaba infestado de palabras, apestaba, nos cubría.
Palabras vomitadas y esparcidas por el aire, palabras que no debieron decirse, en mayúscula y subrayadas,
grabadas en los hilos de mis cicatrices recién cosidas.
Palabras lanzadas como flechas envenenadas, palabras que invitan a jugar y a soñar, pero en mi son compromiso; y el juego está bueno cuando sos consciente de que estas jugando.
Me conociste de lo mas equilibrado y me hiciste partícipe de tu caos sincronizado con otros caos ajenos a los míos.
Tu mundo no tenía que perder nada para conocer al mío, tu propio sol te devoró.
Y me quedé sin colchón, sin techo, sin sueños, sin espejo, sin magia...
Porque todo estaba hecho de palabras e ilusiones, y se fueron con vos.
Afuera llovías, tus lágrimas se burlaban del verano, olían a otoño y empañaban las ventanas de mi encierro.
Yacía tirado, deshecho, sumergido en la calidez de las mantas (que alguna vez fueron tuyas); y al cerrar los ojos, otra vez las nubes de humo, la luz tenue, tus ojos magenta transpasando la niebla como luces de advertencia, nuestras pupilas dilatadas por los efectos del "thc", nuestros labios sabiendo a otros labios y ahí, otra vez tus ojos.
Tu rostro parecía comprometerse con ellos, se delineaban automáticamente (ya sea por cansancio o por sombra natural); y el pantano profundo dentro de ese cuadro me chupaba, era la ventana de escape de mi avión a punto de estrellar.
Mi gata permanecía distante pero atenta a todo movimiento.
Analizaba cada acción, el temblor de su mirada aterrizaba sobre nosotros, y desde lo alto, nos juzgaba.
Estaba esperando que me equivocara, lo sé, para tener que darle la razón. Pero acá el tema nunca fue la razón, si fuera por eso nunca la hubiera conocido, ni tampoco a mi gata; lo importante acá es la atracción que genera en mi, el campo magnético, la química sin borde, el salto al vacío, el anarquismo sentimental, lanzarse ciegamente a:
-Brazos que no abrazan (solo consuelan)
-Manos que no ayudan (solo aplauden con lástima)
Como un aviso al corazón de lo está por venir, o peor aún, de lo nunca va a venir.
Mirábamos el mismo techo, trenzados en la misma cama, bajo sábanas sonoras.
Creí en tus palabras (que también eran las mías) cuales penetraron en mis tripas ácidas y esperanzadas por ese colchón de palabras donde dormíamos; se agazaparon, como una biblia sagrada entre el corazón del creyente y su miedo a lo desconocido.
Mi hogar estaba infestado de palabras, apestaba, nos cubría.
Palabras vomitadas y esparcidas por el aire, palabras que no debieron decirse, en mayúscula y subrayadas,
grabadas en los hilos de mis cicatrices recién cosidas.
Palabras lanzadas como flechas envenenadas, palabras que invitan a jugar y a soñar, pero en mi son compromiso; y el juego está bueno cuando sos consciente de que estas jugando.
Me conociste de lo mas equilibrado y me hiciste partícipe de tu caos sincronizado con otros caos ajenos a los míos.
Tu mundo no tenía que perder nada para conocer al mío, tu propio sol te devoró.
Y me quedé sin colchón, sin techo, sin sueños, sin espejo, sin magia...
Porque todo estaba hecho de palabras e ilusiones, y se fueron con vos.
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